Abres tu navegador, escribes la dirección de tu página web y esperas. Uno, dos, tres, cuatro segundos... y todavía se está cargando el menú superior. Si a ti, que eres el dueño del negocio y tienes un interés vital en ver tu propio sitio, te desespera esta espera, imagina lo que está haciendo tu cliente potencial. La respuesta es tan dolorosa como real: cerrar la pestaña de inmediato, regresar a los resultados de búsqueda de Google e ingresar en la página de tu competidor directo.