Durante años, el objetivo de cualquier proyecto de diseño web se resumió en una sola palabra, "impresionar". Cuanto más espectacular fuera una web, cuantos más efectos, animaciones y elementos visuales llamativos incluyera, más éxito parecía garantizado. Sin embargo, algo ha cambiado profundamente en la manera en que las empresas y los usuarios se relacionan con internet, y ese cambio se está notando más que nunca.